El desarrollo de
las diferentes actividades empresariales, cualquiera que estas sean, están
sujetas a distintas amenazas, que cuando se presentan como un hecho real se
reflejan en víctimas. El comportamiento humano ante las emergencias, representa
una condición variable muchas veces imprevistas, influido entre otros aspectos,
por la personalidad educación, experiencia, reacción de las otras personas ante
el siniestro y el nivel de entrenamiento que se tenga para enfrentar riesgos,
se conoce como instinto de conservación a los diferentes tipos de respuesta
ante las amenazas, siendo uno de los más típicos la huida del sitio de peligro.
No basta con poseer dicho instinto, ya que aun en los casos de huir se debe
saber para donde se deben dirigir.
Para realizar una
adecuada coordinación entre todos los involucrados es necesario establecer
procedimientos definidos con el personal suficientemente informado e interesado
en participar en el plan y se procederá a organizar los recursos humanos. Para
ello será necesario nombrar un Comité de Emergencia y a su respectiva brigada,
cuyas funciones serán llevadas a cabo por el personal que desarrolla
habitualmente tareas en la empresa. Así mismo, se deberá prever la
designación de una persona alterna a fin de evitar dejar vacante alguno de los
eslabones de la cadena del plan.
En este sentido
la Empresa se ve en la necesidad de elaborar un Plan de Emergencias
encaminado a adoptar actitudes positivas ante los diferentes siniestros,
para de presentarse el evento, las posibilidades de salvaguardar la
integridad de los trabajadores y trabajadoras aumenten. La seguridad de cada
persona de la empresa al presentarse una emergencia, está directamente
relacionada con las formas de reacción frente a estas.
Por lo tanto, es
una necesidad estar familiarizado con los procedimientos que se indican en este
Plan de Emergencias y acatarlos plenamente cuando sea necesario.
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